La palabra del título está en griego antiguo y se lee pandemia, vocablo tan conocido como temido en los días actuales. “Pan” significa “todo”, como se usa en la palabra “panteón” que quiere “decir todos los dioses”. “Demos” quiere decir “pueblo”, como se ve también en “democracia” que quiere decir tener el poder del pueblo. Por ello pandemia hace referencia a “todo el pueblo” o a “todos los pueblos”, a “todo el mundo”, que es claramente lo que vemos con la difusión del coronavirus por todos los países.

La pandemia se adueñó de carteles, periódicos, publicidad, anuncios, temas de conversación y tal vez incluso de nuestros sueños y planes. En el aire se da una sensación de “todo el mundo” unido, al menos en la lucha contra la enfermedad y el desaliento.

Al ver el significado de pandemia, no puedo dejar de sorprenderme escuchando palabras similares en la boca de Cristo. San Marcos, el segundo evangelista, al terminar su escrito pone en la boca de Jesús “vayan por todo el mundo” a anunciar el Evangelio. Todo el mundo tiene que ser evangelizado, es la pandemia, en su sentido literal, de la fe.

La Semana Santa está ya en la próxima curva del camino. Es un tiempo especial, una realidad que toca fibras íntimas de todo el mundo, de todas las personas. ¿Quién está sobre “todos los pueblos” y personas sino Dios? ¿Quién es la respuesta que “todos los pueblos” buscan sino Dios? Dios, que asume nuestra naturaleza humana, menos en el pecado, luego muere por nosotros y resucita llevándonos con Él al Cielo.

“Todos los pueblos” están llamados a conocer esta noticia. Es verdad que estamos en momentos difíciles por la pandemia de un virus, venzámoslo con la pandemia de la Buena Nueva. Y que así todos los pueblos canten durante estos días la victoria de Cristo sobre la muerte.


Imagen de Pixabay