Francisco cumple 83 años a finales del 2019. Para algunos la acumulación de décadas no es sino sinónimo de vejez, y puede que lo sea para las fuerzas físicas. Pero la sabiduría para entender la vida tiene una lógica totalmente contraria, y mientras más pasan las primaveras, mejor se entiende lo que es vivir.

El Papa Francisco lo sabe muy bien, y por ello en la “Exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit” deja trazos magistrales sobre el telón de la vida, para pintar el camino de los que aún somos ciegos en la ciencia de los años

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Entre otras frases que destacan en el documento marcamos cuatro que quieren realzar la “verdadera juventud” del ser humano. Estas palabras no buscan más que interpelarte con esta inquietud: ¿Eres joven aún?

Francisco, casi al inicio de la exhortación señala que «la gloria de la juventud está en el corazón más que en la fuerza física o en la impresión que uno provoca en los demás»[1]. Los medios de comunicación social están a años luz de poder transmitir con objetividad lo que pasa en el corazón del hombre que entrevistan, de cada deportista famoso, del actor del óscar y de las personas que alcanzan la fama. El mundo solamente puede presentar la imagen externa, porque es más fácil y más rápido, porque no requiere la reflexión profunda. ¿Quién es joven? ¿El que aparenta? ¿El que tiene la mejor foto? En el corazón va la lozanía, el frescor de los años y de los deseos.

Pero el corazón no es “neutro”, por ello Francisco agrega un poco más adelante que «esto significa que la verdadera juventud es tener un corazón capaz de amar. En cambio, lo que avejenta el alma es todo lo que nos separa de los demás»[2]. La verdadera juventud va en el corazón, pero no en cualquier ser palpitante, sino en el que sabe poner al otro en primer lugar, en aquél que sabe abrirse para no pensar solamente en el propio ombligo. Son difíciles las palabras “ser capaz de amar”. Pero solo lo que es difícil vale la pena del esfuerzo y del gusto al haber conseguido el objetivo. Si fuera fácil sería un caramelo con sabor a poco, un reírse de nuestra condición humana.

¿Cómo está tu corazón? El Papa es el que te lo dice nuevamente, «ser joven, más que una edad es un estado del corazón»[3]. ¿En qué estado está tu vida? No seamos pasas arrugadas, vidas truncadas, deseos bonitos pero fallados, aspiraciones que nunca tuvieron la osadía de ponerse en camino. Es el tiempo del corazón lo que dicta la verdadera edad en la vida.

Es verdad que «la cultura actual presenta un modelo de persona muy asociado a la imagen de lo joven. Se siente bello quien aparenta juventud, quien realiza tratamientos para hacer desaparecer las huellas del tiempo»[4]. Así está la publicidad a la vuelta de la esquina en la casa y en casi cada página de internet que se visita. La pregunta es, casi por cuarta vez, ¿cómo está tu corazón? No te dejes robar la verdadera juventud. No seas un corazón amargo y seco en cuerpo de joven.

Ábrete a la caridad, al prójimo, y vive la juventud verdadera.



Fotos por James Baldwin y Ashwin Vaswani en Unsplash.com